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Cuando pasas de los treinta años hay ciertos riesgos que conviene evitar. Uno de ellos es pasar por delante de un colegio, porque tu estima corre serio riesgo de sufrir un duro golpe. ¿Por qué? Porque una pelota puede salir despedida del patio y caer debajo de un coche… y ahí empezar tu declive. Si esto ocurre, mira al frente y camina con decisión porque si esperas a que un niño se asome y te pida que se la devuelvas, lo más probable es que escuches: “señor, por favor” o “señora, por favor”.

Os advertimos que ese ‘señor’ o ‘señora’ es doloroso y se clava muy dentro, porque tu estatus de joven desaparece en dos segundos. Admítelo, pasados los treinta ya no eres ese adolescente que pensabas, hay que asumirlo tarde o temprano.

Pero para hacerte más llevadero el trago, o intentar camuflarte lo mejor posible, te proponemos un listado de expresiones que, en el caso de que sigas utilizando, podrás entender con una sonrisa que ya no formas parte de ‘la nueva generación de jóvenes’.

  • Me piro, vampiro
  • 200 de las antiguas pesetas/Eres más maja que las pesetas
  • Guay del Paraguay
  • Te escribo por Messenger
  • Fistro pecadorrl de la pradera
  • Chachi piruli, Juan pelotilla
  • Hidalgo, joputa el que deje algo
  • Ya no estoy para estos trotes
  • Arriba, abajo, al centro y pa’ dentro
  • ¿Tienes Beeper?
  • Toma geroma, pastillas de goma
  • Esto es de Perogrullo
  • Me tengo que acicalar
  • Eres un Fitipaldi
  • Un sobre y dos sellos, por favor
  • Estás más acabado que Luis Aguilé
  • Soy más manitas que McGyver
  • Está más buena que Pamela Anderson
  • Está más bueno que Dylan de Sensación de Vivir
  • Juego de portero, soy mejor que Paco Buyo
  • En el gym me estoy poniendo más cachas que Stallone
  • No sé si tomar un Fruitopia o una Cherry Coke

 

Si te has sentido identificado con alguna de ellas, estás en problemas. Quizá no te convenga ir de botellón al parque a las 7 de la tarde porque te pueden mirar muy raro. Pero… ¿Y lo bonito que fue? Señor, señora, bienvenidos a la realidad.