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Algo tan sencillo como mandar un e-mail tiene su ‘cosa’. No es que técnicamente sea complicado, no. Ese no es el problema, pero sí lo es saber utilizar el lenguaje adecuado para que no haya malentendidos.

Esta afirmación no la decimos nosotros, sino un tal Ray Tomlinson. ¿Que quién es? Un programador. ¿Que qué ha programado? Pues entre otras cosas el e-mail. En 1971 creó el correo electrónico, aunque no parece que esté muy motivado con su invento. Su hobbie principal hoy en día es la cría de ovejas y no tiene teléfono móvil. Además, Tomlinson ha afirmado en varias ocasiones que “es muy fácil malinterpretar el tono del e-mail”, y aconseja que cuando algún correo siente mal al receptor, que se “tome un tiempo antes de responder”.

El creador del correo electrónico no es el único que afirma esto, ya que varias investigaciones universitarias concluyen que la informalidad y la rapidez con la que utilizamos el e-mail hacen que se produzcan malentendidos de manera habitual, con el consiguiente enfado, o rabieta. Y esto es porque a través del correo, como no podemos ayudarnos del tono de voy o del cuerpo, el humor, la ironía o el sarcasmo acaban por jugarnos una mala pasada en forma de malentendido.

Claves para que comunicarse a través del e-mail no nos deje sin amigos

  • No utilizar las mayúsculas. Al receptor le da la sensación de que le estás gritando.
  • Siempre que se haga una broma, dejar claro a continuación que es una broma. En este medio es necesario aclararlo.
  • Nada de parrafadas. Si quieres que te lean, con dos párrafos es suficiente.
  • No escribir a horas inoportunas. Hoy casi todo el mundo tiene avisos en el móvil, y un mensaje de madrugada puede resultar de mal gusto.
  • Contesta a tus correos. La otra persona se tomará como un gesto de mala educación tu silencio.
  • Si alguna conversación te ha llevado a un callejón sin salida, lo mejor es descolgar el teléfono e intentar arreglar las cosas vía voz.
  • Escribe bien. WhatsApp es otra historia, pero por mail debes cuidar el lenguaje para no dar mala imagen, aunque haya confianza.
  • Al igual que haces en persona, un ‘hola’ o ‘buenos días’ en el encabezado y un ‘saludos’ o ‘abrazo’ al final nunca está de más.
  • Si no reenvías este mensaje a diez personas tendrás 5 años de mala suerte. Este tipo de mensajes ya no cuelan, así que no seas el pardillo que te dedicas a atosigar a tus contactos con este tipo de tonterías que no suelen sentar muy bien.