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Somos seres sociales y necesitamos relacionarnos para no sentir el rechazo. Y hoy, ser moderno es lo que se lleva, hay que aceptarlo, así que vamos a por ello.

No importa si escuchas a Alejandro Sanz en la intimidad de tu habitación, si lo único que lees es el horóscopo de Telva o si lo último cool que te has comprado fue en la planta joven de El Corte Inglés con tu madre. No te agobies, si de verdad quieres ser moderna o moderno o, por lo menos, aparentarlo, aquí te damos todas las claves:

  • Empieza por esconder la maquinilla de afeitar. Deja que la naturaleza siga su curso. Sin una barba más poblada que la India no serás nadie.
  • Busca en la biblioteca de tus padres cualquier libro de Bukowski. Dejarlo en la mesa de una terracita o llevarlo en el metro con cuidado de no tapar la portada te hará ganar puntos.
  • Sí, te toca estudiar un poco. Pero poco. Simplemente haz una búsqueda en google que ponga ‘festivales de música para hipsters’. Todo nombre que suene a indie o alternativo, grábatelo a fuego y descarga en tu playlist varios de los grupos. Si haces una lista de Spotify que la puedan ver tus contactos, mejor que mejor.
  • Aunque no seas socio de la sociedad protectora de animales precisamente, te toca darle una vuelta a eso. A partir de ahora amarás a los animales como a ti mismo, colgarás fotos en tus redes sociales de adorables mascotas con cara de pena para que los adopten… Y si quieres ir un paso más allá, hazte con uno de la raza más fea o con un galgo despeluchado y sácalo de paseo por Malasaña.
  • Tus directores de cine favoritos a partir de ahora serán Sofía Coppola, Wes Anderson, Hayao Miyazaki o Jim Jarmusch. Eso es así. Innegociable. Se acabó lo de decir que te emocionó Titanic.
  • La ropa. Ay, la ropa. Nada de tiendas conocidas. Te toca dar un paseo por Fuencarral y comprar camisetas con mensajes interesantes a 60 euros. Vaqueros ajustados, zapatillas casual y estilo vintage. Seguro que en el armario donde se guarda la ropa de tu abuela o abuelo encuentras algo que causará sensación y te ahorras unos euros. Da igual si te sientes ridícula o ridículo. Ser moderno es eso.
  • Baja y despídete de Paco, tu peluquero de toda la vida con un sentido abrazo. A partir de ahora el corte de pelo será más caro, pero saldrás a la última si vas por Malasaña y entras en una de esas peluquerías que parecen el garaje de la casa de campo abandonada de tus tíos.
  • ¿Salir de marcha por sitios grandes y elegantes? Nada, ahora lleva a tus amigos al mismo bar donde tu portero se toma el carajillo por la mañana. Sí, ese que tiene un jamón de 1973 colgado.