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Todo es cuestión de atracción, de lo que el propio cuerpo nos pida a la hora de sentirnos atraídos por una persona. Para que alguien nos guste no hace falta buscarle más explicación. Nos gusta y punto, no se puede luchar contra ello, pero: ¿por qué nos atrae más un tipo de persona que otra?

Para responder a esta pregunta sobre el amor acudimos a la ciencia. Un estudio de Marc Wetzel desmonta el mito de que los polos opuestos se atraen. En realidad, buscamos la naranja más parecida a nosotros. Buscamos afinidad en gustos y aficiones porque creemos que será más fácil la relación, que estaremos más unidos.

Otro aspecto importante para que nos guste una persona es saber que a él o ella le gustamos. No siempre funciona, pero si te gusta alguien, házselo saber porque la relación cambia a mejor. A este respecto, otro estudio de Curtis y Miller demostró cómo cuando sabemos que gustamos a un desconocido nos mostramos más amables, simpáticos, tenemos más contacto visual con él o ella… Puede que finalmente no nos llegue a gustar la otra persona, pero teniendo esa información estamos mucho más predispuestos.

Por supuesto que otro factor decisivo es el físico. Aquí algo se puede hacer, pero los que nacen de serie con rasgos que se asocian a la belleza, tienen el camino mucho más despejado a la hora de gustar. Nos gusta la simetría, un buen olor corporal (este aspecto sí lo tenemos en la mano), un blanco de ojo muy blanco (de otra manera percibimos menos belleza, más cansancio en esa persona y nos atraerá menos), y piel brillante y saneada.

En el caso de las mujeres, les gustan los hombres con mandíbulas pronunciadas, pómulos marcados y un peso correcto. Mientras, los hombres se sienten atraídos (según la ciencia), por pechos y labios grandes, cinturas estrechas y, al contrario que las mujeres, por mandíbulas pequeñas. Otro de los factores que más valoran los hombres es… la edad. Los 25 años siempre gustan más que las arrugas.

Otras de las conclusiones a las que llegan estos estudios sobre la atracción y la belleza hacen referencia a la erótica de la inteligencia… y a la proximidad. Sí, nos gusta más la gente inteligente y eficiente en el trabajo, y que a ser posible sea de nuestro entorno porque las personas que estamos acostumbrados a ver nos gustan más que las nuevas de las que desconfiamos. Otro de los factores que tenemos muy en cuenta tanto mujeres y hombres es el sentido de justicia de la otra persona.

Así que seamos justos y admitamos que no podemos gustar a todos pero con estas claves puede que lo tengamos más fácil.